El estadio

EL PLANTÍO

Durante más de cinco décadas el estadio burgalés se ha convertido el centro neurálgico de la pasión de la ciudad de Burgos por el fútbol.

Las gradas del vetusto estadio a orillas del Arlanzón han visto a algunos de los mejores jugadores de la historia del fútbol español y han sido partícipes de las grandes tardes de gloria a la parroquia blanquinegra.

ProyectoEl proyecto inicial del nuevo campo burgalés fue iniciado por el Alcalde Honorato Martín-Cobos, siendo presidente de la entidad blanquinegra José Luis Preciado. El 22 de junio de 1963, unos meses después de haber sido presentado el proyecto, se comienza la construcción del nuevo estadio. Bastaron 15 meses de obras para convertir los terrenos militares del 2 de mayo en un complejo deportivo para la práctica del fútbol. El estadio burgalés, con el más puro estilo inglés, fue construido por el arquitecto municipal Martín Tárrega.

Era el 13 de septiembre de 1964 cuando el balón comenzó a rodar de manera oficial sobre el verde prado del nuevo feudo burgalés. El rival fue la Sociedad Deportiva Indauchu , a quien el conjunto blanquinegro derroto por un 2-0 en la primera jornada del Campeonato de Segunda División de 1964/1965. El honor de marcar el primer gol en las nuevas redes de El Plantío fue de Eduardo Pita Piñeiro, Pita, que a los 53 minutos perforó la portería del conjunto vizcaíno.

Tras dos victorias más contra Barakaldo (3-0) y C.D. Ourense (3-1), e primer conjunto en conseguir puntos en el estadio burgalés sería el R.C. Celta de Vigo. Tras un empate a uno, con goles de Fábregas por los burgaleses y Blanco por los vigueses, el conjunto celeste consiguió arañar un punto en el recién estrenado El Plantío. Habría que esperar exactamente 72 días para ver la primera derrota como local del Burgos C.F. Sería el 22 de noviembre de 1964 contra el C.E. Sabadell por 1 a 3.

En esta primera temporada, el Burgos Club de Fútbol acabó sexto en la clasificación del grupo I de la Segunda División española.
Una posición que aventuraba buenos tiempos para el club burgalés en su nuevo hogar. Siete temporadas le bastaron al conjunto blanquinegro para certificar su ascenso a Primera División con El Plantío como testigo excepcional. Sería en el año 1971 cuando los Olalde, Bilbao, Astorga o Requejo impulsaron al Burgos a la máxima categoría y de esta manera presentar el nuevo estadio a los grandes equipos de la historia del fútbol español. El mejor premio posible para un presidente como J.L. Preciado.

Atrás quedaron los tiempos del pequeño campo de Zatorre. El nuevo estadio llevó al Burgos en volandas a un crecimiento deportivo y social muy significativo. Los cambios no tardarían en llegar y pronto la capacidad se quedó corta. Por ello, en los años 70 el club se verá obligado a levantar nuevas gradas para aumentar su aforo. De esta manera se fue construyendo la imagen actual del Estadio El Plantío. Las nuevas gradas de Fondo Norte y Fondo Sur se fueron elevando a orillas del Arlanzón e hicieron posible que más aficionados pudieran disfrutar de los partidos del conjunto burgalés.

LASERNA Y ZATORRE, NUESTROS ANTIGUOS ESTADIOS (Eduardo Munguía)

El primer testimonio acerca de la práctica del fútbol en la ciudad de Burgos se remonta a principios del siglo XX. En concreto, en el número del diario El Castellano correspondiente al 16 de agosto de 1902, un periodista oculto bajo el seudónimo de Mínimo, informaba a los lectores de la práctica de este deporte novedoso, de procedencia inglesa, “ de seis á ocho de la tarde por el Parral”. No aclara la identidad o procedencia de los futbolistas, pero todo hace suponer que fueran estudiantes o soldados, de Burgos o de alguna provincia limítrofe, Bilbao, Madrid, Valladolid, etc…

?Tuvieron que transcurrir más de 20 años para que se inaugurase el campo de Laserna, el primer campo reglamentario. Fue a iniciativa de los empresarios Santiago Moreno y Manuel Munguía, quienes adquirieron unos terrenos de labranza cerca de la estación del ferrocarril. Una tribuna daba a la estación y la parte sur al camino de San Zoles. Se dice que costó 40.000 pesetas de la época. Se inauguró oficialmente el 5 de julio de 1923 con la disputa de un partido amistoso entre el C.D. Castilla y la Unión Club de Miranda (1-1).

Entre medias se habilitaron distintas parcelas para la disputa de partidos de fútbol. Así, los campos del Prado de las Carderas (quizá en Las Torres), el de la Barriada Obrera (futuro Zatorre), “las eras existentes entre el barrio de los Alfareros y la carretera Madrid”, la de Lilaila (próximo a la Residencia de Ancianos de la carretera de Cortes), y el llamado Stadium Dos de Mayo en la Barriada Militar. La fábrica de Sedas, llamada SESA, tuvo un equipo propio por los años 60 y disputaba sus partidos como local en la Milanera. Quizá por estos años también pudiera albergar algún encuentro.

Dado que ninguno de estos campos reunía las condiciones necesarias para albergar partidos oficiales, el primer equipo de la ciudad se vio relegado a competiciones regionales. Solo alcanzó la Tercera División en el año 1944, cuando se decidió ampliar la categoría nacional con el fin de incluir a la mayoría de equipos de capital de provincias.

Lo cierto es que la prensa de la época se hizo eco del perjuicio que causaba a este deporte, llamado a ser popular y de masas, el no disponer de un terreno idóneo. Y quizá los comentarios en este sentido de Entrenador y Penalti, fechados en 1922, en la prensa local, ayudaron a dar el primer paso en Laserna.

La primera mención al campo de Zatorre data de 1932. El propietario del terreno era el Círculo Católico. Pero dadas las necesidades de un campo de juego, alternaron su uso el Juventud del Círculo y la Gimnástica Burgalesa (posteriormente la Gimnástica de Burgos y el Burgos CF). La inauguración oficial del terreno de la calle Molinillo tuvo lugar el 3 de octubre de 1943. Disputaron un encuentro oficial de liga la Gimnástica Burgalesa y el Real Avilés (0-0).

Aquí se dieron partidos de máxima rivalidad entre el Juventud y el Burgos CF. Quienes vivieron en aquellos años no olvidan el gol de Pestaña de penalti en el último minuto con la camiseta arlequinada que desbancaba a los blanquinegros del liderato (1959-60). Ni los partidos amistosos contra el Atlético de Madrid (1947, 1949), el Real Madrid (1963), y el primer rival extranjero: el Friburgo alemán (1953). Como tampoco olvidan el ascenso a Segunda División tras eliminar al Real Sporting de Gijón en plenas fiestas de San Pedro. Las gradas no pudieron albergar a todos los espectadores y algunos tuvieron que recurrir a las ventanas de los pisos de la calle San José. El Burgos C.F. ascendió a Segunda División. Fue un 25 de junio de 1961.

El fútbol entró en una fase inolvidable. Dada la trascendencia social que fue adquiriendo, el Ayuntamiento de Burgos adquirió unos terrenos llamados “el Ventorro Dos de Mayo”, donde se contruyó El Plantío.