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El lazo se resiste (1-1)

La Burgos CF roza un merecedísimo regalo de navidad ante la SD Huesca

En el cielo, hay ojos que miran antes de tiempo. Los de Celia Revilla vigilan desde hace unos días, con el llanto injusto de quien nunca debió marcharse. Pero es cierto que el alma no se va nunca. Por eso, aunque duela, Celia estará siempre en nuestros corazones.

Fue sin duda la despedida más dura de este domingo en El Plantío, que también le decía adiós a su equipo hasta la vuelta de las vacaciones. Antes de que acabe el año, el Burgos CF jugará la segunda ronda de Copa en Elda, pero el de hoy era el último baile liguero de 2022.

Las bajas de Bermejo y Gaspar obligaron a Calero a agitar el manzano. Mourad ocupó la punta del ataque y Valcarce volvió a la titularidad en el carril izquierdo. Otro regreso fue, tras su ausencia en Los Cármenes, el de Elgezabal a la zona de combate. Matos y Borja custodiaban los laterales, con Grego Sierra y Aitor Córdoba -mención especial a sus 100 partidos con la elástica blanquinegra- guardando la llave de la zaga burgalesa.

En su reentré, el berciano Valcarce salió a comerse el césped y tuvo dos buenas oportunidades para el gol en el primer tramo del partido. La más clara, a los 14 minutos, con una doble opción en la que la zaga le birló el tanto.

Curro Sánchez lo probaría después a balón parado, tras una falta cometida sobre Atienza en el balcón del área. El lanzamiento del 16 se marchó besando el travesaño.

El Huesca comenzó a estirarse. Acostumbrado, cómodo en el frío burgalés, el conjunto oscense merodeaba el área de Caro con peligro. Churripi tuvo que intervenir en alguna opción, bien para sacar los puños o para volar y dibujar, de nuevo, otra proeza de parada: aunque la jugada estuviese invalidada.

El último compás del primer acto fue un carrusel de amarillas. Algunas discutibles, como la de Matos en el minuto 38. El japonés Kento Hashimoto, en una fea entrada sobre Curro e Ignasi Vilarrasa, por protestar la decisión de Fuentes Molina, también fueron amonestados.

Al filo del descanso pudo llegar el primero del Burgos. Otra vez Curro Sánchez inventó una jugada por izquierda y taladreó al área el pase de la muerte. Nadie apareció para el remate. Pero lo que llegó fue el gol del Huesca. En el descuento, prácticamente fuera de tiempo, Joaquín ajustó un disparo al palo imposible para Caro.

Tras el reconocimiento a la cantera burgalesista, la vuelta de vestuarios arrancó con otra tarjeta para el visitante Florian Miguel. La amarilla fue como un banderazo de salida que invitó al Burgos a lanzarse, desbocado, a por el empate. En el 47, tras una pelota parada, en una jugada embarullada en la que la defensa altoaragonesa permitió hasta dos botes, Grego Sierra empaló el esférico al fondo de las mallas. 1-1.

En el 53, Mourad tuvo la remontada en la testa. Pero la ocasión más clara llegaría dos minutos más tarde. Como recordando su obra de arte de la pasada campaña, también ante el Huesca, Valcarce estrelló la bola en la cruceta y levantó con el “¡Uy!” al estadio de sus butacas.

Y en el 66, Curro Sánchez lanzó un centro chut que se estampó en larguero. El Burgos había hecho méritos suficientes para regalarle el empate a su gente. Antes, el propio Curro y Salvador, por otro plantillazo sobre Atienza, fueron también amonestados.

Mourad y Valcarce dejaron su sitio a Artola y Juan Hernández. El bilbaíno y el murciano electrizaron el ataque y abrieron la ofensiva en movilidad hacia los costados. Raúl Navarro, Areso y Fran García aportaron más oxígeno y recorrido en las bandas. Aún con todo, y pese al empuje burgalesista, Juan Carlos tuvo otra clarísima para el Huesca, pero no acertó a embocar sobre la meta de José Antonio Caro.

El árbitro añadió 5 minutos. Y el equipo de Calero creyó en la victoria. Y a fe que la mereció. Elgezabal tuvo el gol por partida doble. En la primera, Andrés Fernández sacó la telaraña en una de las manoplas de la temporada. Y en la última, con el partido batido, la suerte le fue esquiva al de Urduliz con la pelota traviesa escapándose de la gloria.

Reparto de puntos. Remontada rozada. Ahora, la Copa del Rey. Y después… Después, a todos los blanquinegros, feliz navidad. Aunque el regalo, con el lazo anticipado, se haya resistido.

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