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Hijos del frío (2-1)

El Burgos CF congela al Andorra y levanta su primer triunfo de 2023

Cualquier aplauso parece insuficiente si quien lo recibe es una leyenda. Y aún así, hay ovaciones que merecen ser dadas porque se cierran solas. La de este domingo, en el homenaje que El Plantío le brindó a Saúl Berjón, héroe de Almendralejo, era una de ellas.

Fue una despedida emocionante que el Turu se ha ganado a pulso por su trabajo, compromiso y profesionalidad tanto dentro como fuera del verde. Fue, sin duda, un preludio difícil por el adiós, justo antes de un choque igual de complicado para el Burgos CF frente al FC Andorra.

Con Mumo como ausencia de última hora por un proceso gripal y Atienza cumpliendo ciclo de amonestaciones, Calero situó a Raúl Navarro junto a Elgezabal en la medular. En el ataque, Artola y Valcarce, asistidos por Curro y Bermejo –volvía tras sanción–, copaban novedades para el gol.

La primera parte se quedó casi como el día, frío. Sin demasiado que cocinar en las áreas. Con el Andorra tratando de salir jugando desde atrás y el Burgos presionando alto para impedirlo.

En el 28, en uno de los muchos robos que propició el empuje blanquinegro, Pablo Valcarce pudo adelantar al Burgos pero su disparo lo atrapó en dos tiempos Raúl Lizoain.

El frío pasaba a congelación en el 38. El heleno Christos Almpanis picaba sobre la salida de Caro y hacía el 0-1.

La tecla de reset de nuevo como recurso obligado. Amarilla a Matos, y a vestuarios.

Tras el kit-kat, Caro salvó el segundo con una manopla. La pelota, que se marchó a córner, estuvo a punto de convertirla en gol con la testa Diego Pampín.

El susto no amedentró las intenciones del Burgos, que salió al césped en conjura para obrar la remontada. Borja, primero y Matos, después, no llegaron a un peligrosísimo centro de Valcarce por un palmo.

Los locales rugían en el despertar. En el 52 el capitán Elgezabal enganchaba una volea de fe desde la frontal que tocaba en Moha y se alojaba en el fondo de las mallas. 1-1.

Y el Burgos quería más. Matos se inventaba un centro raso entre las piernas andorranas desde la izquierda. Con Valcarce preparando la caña, la zaga tricolor robaba el caramelo y aplazaba la remontada.

Era cuestión de tiempo. Corría el 67 de juego cuando Curro Sánchez lanzaba un centro que pegaba en el brazo de Alti, que ya había visto una amarilla. El VAR llamaba a Ais Reig. Penalti. El propio mago de La Palma del Condado convertía con clase la pena máxima, volteando definitivamente el marcador. Delirio. 2-1.

El sopapo le hizo daño al Andorra, que poco a poco se metió en un valle excavado a conciencia por el Burgos. El partido estaba, nuevamente, frío. Pero esta vez era el conjunto blanquinegro quien lo había metido en la nevera.

Tras un buen trabajo de movilidad y lanzadera entre líneas, Artola dejaba su sitio a Mourad. A esa permuta, Calero le añadía otras dos y refrescaba los laterales. Fran García y Areso oxigenaban los carriles de Borja y Matos. Ese aire permitió que el Andorra, en la elaboración, se estrellara una y otra vez contra el muro castellano.

Así se llegó al tramo final. Juan Hernández sustituyó a Valcarce y Calero le dio la alternativa al futbolista del filial Marino. El duelo permaneció a baja temperatura y El Plantío sacó al viento sus bufandas para festejar el primer triunfo del año en el regreso a casa.  Si se trata de resistir al frío, venga de la montaña que venga, a sus hijos no hay quien les gane.

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